
Una bandera española es izada en San Sebastián.
Las pasadas elecciones del 1 de Marzo tuve la fortuna de ser apoderado por el partido popular en Irún (Guipúzcoa) y reflexionando acerca de esto mismo se me ocurrió escribir este artículo. Para empezar deciros que no fui sólo sino que centenares de compañeros de toda España fuimos a apoyar la legalidad y defender nuestro proyecto a las elecciones vascas. Cuando te sentabas a charlar con estos compañeros sobre los motivos por los que estaban allí todos tenían un denominador común, la responsabilidad. Y es que, es eso mismo lo que nos movió y mueve en la actualidad. Responsabilidad de saber que es muy fácil defender lo que defendemos en nuestras ciudades o barrios, ajenos a ninguna presión significativa. Responsabilidad de saber que allí, donde la presión no para en ningún momento, hay compañeros como nosotros, de carne y hueso, con sus preocupaciones y familias como nosotros, que se juegan el tipo todo los días por la simple afirmación de que España es lo que es y siempre ha sido y que la libertad es un valor innegable a cualquier ser humano. Responsabilidad de saber que estamos en momento crucial en la política de nuestro país en la que por vez primera se puede desbancar al nacionalismo vasco de su red clientelar y su actitud tibia con el mundo radical. Responsabilidad de saber que si nosotros no lo hacíamos, como íbamos a pedir a nadie su confianza en el futuro, qué compromiso habríamos demostrado. Bueno pues toda esa responsabilidad, todo ese sentimiento era de militantes de base del PP. Con todo lo que está cayendo, con la campaña de acoso y derribo, cuando hay veces que uno no sabe ni en qué creer, en cada colegio electoral de Guipúzcoa y todo el País Vasco hubo tres apoderados del Partido Popular. Daba igual barrio o localidad allí estábamos defendiendo que la violencia ni es una idea ni es democrática y que no debía estar en el Parlamento de Vitoria, defendiendo que por mucho que nos intenten callar hay mucha gente en todo el País Vasco que está harta de tanto nacionalismo excluyente, defendiendo que por mucho que se inventen historias y mitos, los primeros que en la Historia se honraron en llamarse españoles fueron los vascos. Y eso en unos tiempos como los actuales te hace ver que por muchos disgustos que uno se lleve y acciones buenas o malas de los de arriba, el PP es más que eso, que hay partido, que hay ilusión de sobra y ganas de cambiar las cosas. Que la gente cree en unos valores y lucha por ellos y desde luego esto, en los tiempos que corren no es frecuente por desgracia, y menos en la juventud. Espero que a los desilusionados también os haga pensar.
Javier Martínez-Fresneda Barbasán




No solamente me parece destacable la responsabilidad de todos nuestros compañeros en el Pais Vasco, sino la valentía con la que viven todos los días. Valentía por decir lo que piensan cuando otros se callan aunque piensan como tú, valentía porque se enfrentan a los nacionalistas radicales en los pueblos y ciudades. Que no caigamos en la tentación de olvidarnos de darles todo el apoyo que necesitan y que les podamos hacer ver que no les dejaremos solos en su lucha.
Comentario por Myriam Corral — octubre 20, 2009 @ 8:03 am |